Te invito a conocer a Ana Lucia Santiago

Primera colaboradora de Tecnologia y Viajes

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Ana Lucia Santiago

Mi nombre es Ana Lucía, tengo 41 años de edad y, aunque desde hace más de 2 décadas vivo en España, nací, crecí y viví en mi querida República Dominicana.

Como podrán ver en las fotos, soy ciega, una condición difícil para cualquier persona en el mundo, pero muchísimo peor para quienes tienen que jugarse la vida a diario para sobrevivir en un país en donde las infraestructuras no están en absoluto adaptadas para personas con algún tipo de discapacidad.

Siempre fui una niña muy inquieta, tengo marcas de chichones, roturas de rodilla y cabeza, y algún que otro moratón causado por los golpes y tropiezos que me daba cuando me decían que estuviera quieta y yo no era capaz de obedecer, porque tampoco era consciente de que tenía una limitación tan grave.
A medida que fui creciendo empecé a tomar consciencia de qué era y me trataban como alguien diferente y ahí se marcó el inicio de una vida que yo elegí, con la certeza de que viviría y haría de mí misma todo aquello que siempre quise hacer.

Debo destacar que mis dos hermanas también son ciegas, para mis padres resultaba muy complicado atendernos a las tres cuando necesitábamos cosas distintas cada una, así que, como soy la mayor, me tocó buscarme la vida para resolver mis asuntos sin manchacar demasiado a mi hermano mayor y mis padres.

Era muy traviesa, me escapaba de casa para ir al colmado, para visitar a mis abuelos y contarles cuando me castigaban o me negaban alguna cosa en casa, y es que mis abuelos me protegían, y siempre encontré en ellos unos estupendos aliados cuando quería conseguir algo. Eso de que me dijeran que no, era inaceptable para una niña rebelde y atrevida como yo.

Me gustaba jugar con mis primos, sobre todo con los varones, porque vestir muñecas y jugar a la cocinilla, me parecía TEDIOSO Y ABURRIDO.
Eso de desarmar los carritos, poner en fila los soldaditos verdes de plástico que tenía mi hermano y atarlos con un hilo para hacerlos desfilar frente a mí, y montar bicicleta sin ver, eran actividades que me fascinaban!

Mi relación con mis primos siempre ha sido muy buena, cómplices y protectores, permanecían alerta para defenderme cuando los niños del barrio me llamaban ciega, ojo de belluga y mil chascarrillos más, con la intención de ofenderme  y que hacían alusión a mi ceguera.

Me moría de envidia cuando mis amigos iban a la escuela y aprendían a leer y escribir, era impensable que nosotras también pudiéramos estudiar y parece que nuestro destino ya estaba escrito.

Decían que les daba pena que siendo tan bonitas tuviéramos que estar sentadas en casa, que nadie querría casarse con una ciega y que éramos un castigo de Dios para mi madre por algo que supuestamente ella había hecho.

“Tus ojos son mis caminos, mis huellas, tus pasos.”

Esos comentarios me dolían, no me parecía justo que la vida tuviera que tratarnos de esa manera, así que cuando mis amigas me decían esas cosas, les pegaba una galleta en la cara y me quedaba tan ancha!

Un día llegó a casa un señor ciego, contó que había una escuela de educación especial en la capital, era un internado y nos tendríamos que quedar allí para poder formarnos, eso implicaba alejarnos de la familia y permanecer durante todo el año escolar en el centro, cosa que a mis abuelos no les gustó nada.

Finalmente, después de mucho hablar y sopesar las ventajas que supondrían para nosotras formarnos para ser autónomas e independientes, armaron nuestras maletas y nos llevaron a conocer ese nuevo mundo que se abría cargado de esperanzas, expectativas y futuro!

Más adelante les seguiré contando cómo fue ese proceso de transición tan importante en nuestras vidas, pero, para que no se cansen les daré unas breves pinceladas de la mujer en la que el tiempo y las experiencias me han convertido!

Soy madre de un diablillo de 18 años, Estoy cursando un Grado en Educación Social en la universidad y trabajo como tele-operadora en un servicio de atención al cliente.
Soy también técnica de tele-ventas y me gusta el trato con la gente.

Atrevida, aventurera, rebelde y muy loca, así me definen mis compañeros y amigos!
Adoro los libros, los animales y, por encima de todas las cosas, el deporte y los viajes, dos componentes importantes en mi vida y de los cuales hablaré de ahora en adelante.

Ana Lucia y su hijo Carmelo.

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1 Comment

  1. Odesto says

    Me alegra tenerte en mi Blog! Bienvenida Lucia!

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